El Día de San Valentín es una fecha perfecta para dejarse llevar por la pasión, la complicidad y el placer compartido. Pero si hay algo que puede hacer que la noche sea realmente memorable es la seguridad de poder disfrutar sin preocupaciones.
Lejos de ser un obstáculo, el uso del condón puede convertirse en un elemento más de la seducción si sabes integrarlo en la dinámica. Este año, en lugar de flores o chocolates, el regalo pueden ser unos condones, como un guiño previo a la gran noche. Así, no solo demuestras deseo, sino también consideración y cuidados.
Conviértelo en parte del juego
El error más común es ver el condón como algo ajeno y engorroso, cuando en realidad puede integrarse perfectamente al juego erótico previo. La clave está en la actitud: si muestras confianza y creatividad, se convierte en un accesorio sensual.
Para calentar motores, puedes esconder un condón dentro de un regalo o junto a una notita provocativa. Ya en el momento del encuentro sexual, procura que colocarlo sea parte de una fantasía; recuerda que puede ponerse con la boca, solamente teniendo cuidado de no dañarlo con los dientes.
Otra idea es buscar condones de diferentes sabores, vendarle los ojos a tu pareja y dejar que vaya descubriendo qué sabor es a medida que lo va probando. Incluso el simple acto de abrirlo con sensualidad, con un beso o una mirada incitante, puede hacer que el momento se sienta más excitante.
Un regalo muy sexy
¿Quién dijo que los condones no pueden ser un gran regalo de San Valentín? En lugar de un oso de peluche (o además de eso), puedes sorprender a tu pareja con una cajita especial que incluya condones de diferentes texturas, lubricantes y una tarjeta con un mensaje atrevido. Este detalle puede generar expectativa y hacer que el uso del condón se vea como un complemento del placer en vez de una interrupción.
Lamentablemente, aún existen muchas ideas equivocadas sobre esta importante herramienta, pero todas pueden modificarse con información y una actitud relajada. Si tu pareja pone excusas para no usar condón, no te preocupes, considera estas respuestas para cada uno de los pretextos:
- “No traje condones”: “Yo sí, problema resuelto”.
- “No se siente igual”: “Vamos a probar diferentes opciones hasta encontrar el que más nos guste”.
- “Nunca he usado uno”: “Yo puedo enseñarte cómo hacerlo parte del placer”.
- “Déjate llevar, no rompas el momento”: “Siempre es mejor el placer sin preocupaciones”.
Condón y lubricante en San Valentín
Si alguna vez has sentido que el condón disminuye la sensación o hace que la penetración sea incómoda, muy probablemente ha faltado el lubricante. Una gota dentro del condón antes de colocarlo mejora la sensibilidad y hace que el contacto se sienta más natural. También es imprescindible para el sexo anal, ya que esa parte del cuerpo no genera su propia lubricación.
Poco a poco puedes ir probando diferentes opciones de condones y lubricantes para asegurar que el momento sea aún más placentero. Existen condones ultradelgados, con efecto calor o frío, texturizados y con sabores, y recuerda que siempre deben ir acompañados de un lubricante a base de agua o de silicona (nunca de aceite).
Así que ya lo sabes, este San Valentín el condón es tu aliado para el placer, no un obstáculo. Si echas a volar tu imaginación puedes convertirlo en un elemento erótico que fortalezca la conexión y te permita concentrarte en disfrutar.
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