Desde que se comenzaron a utilizar los primeros tratamientos antirretrovirales altamente activos (HAART, por sus siglas en inglés), en 1996, se observó que el
aumento de peso era una tendencia entre quienes los tomaban.
Veintisiete años han pasado desde entonces, lapso en el que los tratamientos
han cambiado mucho gracias a la invención de nuevos fármacos, más fáciles de tomar y con menos efectos secundarios, sin embargo, el
metabolismo de las personas que viven con VIH parece seguir sufriendo alteraciones relacionadas con el tratamiento.
Riesgos de peso
En los años recientes se ha dedicado más investigación a comprender el porqué del aumento de peso en quienes inician un
tratamiento antirretroviral o cambian de un esquema a otro.
El exceso de peso no es sólo un tema de apariencia ni de autoestima, la preocupación de fondo es que
aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedad por hígado graso, varios tipos de cáncer y otros problemas de salud.
Sobre todo cuando se toma en cuenta la
grasa visceral que se acumula en el abdomen, es una señal preocupante de que la persona es más propensa a tener
graves problemas de salud relacionados con el metabolismo. Esto es importante también para la
población general.
En quienes viven con VIH, se ha detectado que ciertos medicamentos, como los del tipo
inhibidores de la integrasa o el tenofovir alafenamida (TAF), dos de los fármacos más modernos para tratar la infección, tienen más probabilidad de causar un
aumento de peso, especialmente cuando se combinan.
Al respecto, un estudio reciente publicado en la revista médica
Clinical Infectious Diseases encontró que los inhibidores de integrasa
sí estuvieron asociados con un ligero aumento de peso durante los primeros dos años de tratamiento, pero no después de ese punto.
En el sentido opuesto,
otra investigación mostró que cambiar de TAF a tenofovir disporoxil fumarato (TDF),
la versión más antigua de tenofovir, podría ayudar a la persona a bajar de peso.
Sin embargo, algunos análisis expertos consideran que los resultados de estos y otros estudios
no han sido consistentes, por lo que el mecanismo del aumento de peso relacionado con el tratamiento del VIH aún no se comprende totalmente.
Pérdidas y ganancias
Durante la pasada Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI),
celebrada en febrero de este año, se presentaron algunas investigaciones sobre el tema, como lo reportó en su momento el sitio web
POZ, especializado en la infección.
Uno de los estudios más extensos fue el encabezado por la doctora Sophie Grabar, del Hospital San Antonio en París, el cual incluyó casi
13 mil personas que estaban iniciando tratamiento, registradas en la cohorte de VIH del Hospital Francés.
Se clasificó a la población estudiada en dos grupos: quienes tenían
enfermedad temprana (con un conteo de células inmunológicas CD4 mayor a 350/mm
3 de sangre y carga viral menor a 100 mil copias/ml de sangre), y quienes tenían
enfermedad avanzada (conteo de CD4 por debajo de 200 células/mm
3 o diagnóstico de sida) al momento de comenzar el tratamiento.
Las personas con enfermedad temprana fueron más propensas a
tener obesidad, a diferencia aquellas con enfermedad avanzada, que fueron más propensas a estar
por debajo de su peso ideal al iniciar el tratamiento.
Pero al cabo de 30 meses, quienes tenían infección avanzada eran
tres veces más propensos a experimentar una ganancia de peso sustancial que quienes empezaron el tratamiento con infección temprana. Sumado a esto, el primer grupo
ganó más peso: casi 10 kg frente a 3 kg del segundo grupo.
Según el equipo de investigación, la mayor ganancia de peso que se observó en quienes tenían enfermedad avanzada podría reflejar
una mejoría en su salud, pero la propensión a ganar más peso
fue más alta en todo ese grupo, sin importar si las personas estaban por debajo de su peso al iniciar o si tenían obesidad.
Habla sobre el tema con tu equipo médico
Las recomendaciones de
mejorar la alimentación, hacer ejercicio y evitar la comida chatarra son benéficas para cualquier persona, pero
no siempre son suficientes para adelgazar cuando se tienen ciertas condiciones de salud.
Si te preocupa tu peso o si ya tienes alguna enfermedad metabólica, habla con tu equipo de atención del VIH para
buscar estrategias (o incluso tratamientos) que te permitan alcanzar un peso saludable. Esto repercutirá en
menos riesgos para tu corazón, tu sistema circulatorio y tu metabolismo en general.
Recuerda que la atención médica es fundamental para que una persona con VIH viva mucho tiempo y con
buena calidad de vida. Si no has iniciado tratamiento, o si lo suspendiste y quieres retomarlo, en
AHF República Dominicana podemos ayudarte. Acércate y conoce nuestros servicios.